miércoles, 4 de octubre de 2017

Todo lo "Sad".

¿La tristeza?

  Primero que nada quiero dejar en claro lo que es, "Tristeza" o "Triste" se le conoce al sentimiento de dolor anímico producido por un suceso desfavorable que suele manifestarse con un estado de ánimo pesimista, la insatisfacción y la tendencia al llanto. La tristeza no es negativa, no es anormal ni está mal sentirla. A diferencia de las demás emociones, la tristeza está caracterizada por una falta de energía. En un primer momento es vivenciada como un dolor paralizante que no nos deja fuerza para actuar, sino tan sólo para llorar y así sacar el dolor. Nos deja el ánimo aplanado, casi sin expresiones ni deseos.


¿Por qué existe y que la causa?

La tristeza es un mecanismo de autodefensa que tenemos todas las personas para responder frente a una situación que nos provoca dolor. Es una reacción natural que nos impulsa hacia un cambio totalmente renovador exigiendo aceptar y superar aquello que paso.

La tristeza esta asociada con una una perdida o bien con la ruptura de una relación afectiva pero también puede ser motivada por la soledad. Cuando estamos tristes sentimos ganas de llorar y eso es algo bueno porque ayuda a exteriorizar y sacar afuera todas aquellas cosas dolorosas.

Mucho mejor que llorar en un rincón solitario es encontrar en la compañía de un amigo/a alguien que nos escuche y nos brinde su apoyo. Existen personas que intentan curar la tristeza buscando que un medico les prescriba pastillas pero eso no sirve para curar al mal de raiz.

La pastillas inhibirán la exteriorización de la pena y perderemos el control de nuestros sentimientos haciendo mas difícil encontrar la verdadera cura.

La tristeza crónica puede sumarse al stress para convertirse en un sentimiento de angustia y eso nos impide disfrutar el presente y ser felices. Por eso si hoy estas triste no ignores la señal, no distraigas tu mente mirando para otro lado, debes buscar la causa dentro de vos mismo/a.

En algunos términos simples pero complejos...

  En general, cuando sentimos tristeza es porque hemos perdido algo (real o fantaseado). Ya no tenemos aquello que antes sí, y cuando verdaderamente no hay posibilidades de recuperarlo, no hay acción que valga. Es por ello que la tristeza no implica el aumento de energía que las demás emociones sí, sino que nos la quita dejándonos inactivos para ceder paso a la aceptación (elaboración interna) de la nueva situación. Soltar no demanda energía, sino más bien implica la ausencia de ésta. Al no tener esta fuerza, no queda más acción posible que la de soltar, contribuyendo a dejar de “forzar” la realidad. Aquello que antes sos-teníamos, ahora, gracias a la ausencia de energía propia de la tristeza, podemos soltarlo.


Esta emoción puede ser verdaderamente dolorosa según su intensidad. Es por ello que muchas veces tratamos de evitarla distrayéndonos con actividades, trabajo, amigos o bien intentamos taparla negándola y reprimiéndola, o buscamos ahogarla en alcohol u otras sustancias. No nos permitimos llorar o intentamos, haciendo un gigantesco esfuerzo, sonreír. En ocasiones solemos decir, cuando no se nos nota la tristeza, “La procesión va por dentro”, y hasta hablamos como si nada pasara. Pero cuando la emoción no halla (o no le damos, mejor dicho) una vía de expresión adecuada, la busca por sí misma a través de síntomas (entre otros, físicos, como lo son el asma y las úlceras) que junto a una serie de condicionamientos producen enfermedades. Lo cierto es que ninguna de estas actitudes evasivas ayudan, y por lo tanto son absolutamente desaconsejables. Una docente me dijo algo al respecto: “Hay que llorar por los ojos, no por el cuerpo”, a lo cual yo le agregaría: “Llorar también a través de las palabras”.

Es necesario y aconsejable simplemente “estar ahí”. Es decir, permitirnos ese dolor, tomar contacto con él, poder vivenciarlo auténticamente, no mintiéndonos. Llorar y, sobre todo, hablar de lo que sentimos y de lo perdido es la manera de asimilar la pérdida y aprender de ella.

Pero por otro lado, es muy importante aclarar que para sentirnos tristes no necesariamente tenemos que vivir una pérdida. También podemos ponernos tristes por creencias irracionales que albergamos, como pueden ser expectativas demasiado altas, falta de esperanzas, perspectivas pesimistas, no tener un sentido o alguna pasión en la vida… Por esto es importantísimo entender que a veces el problema no es la realidad misma, sino la creencia de que las cosas deben ser distintas.

Por lo tanto, una cosa es la elaboración de una pérdida, es decir el duelo, y otra es qué estamos haciendo u omitiendo para sentirnos tristes. Vale en este punto establecer la diferencia entre dolor y sufrimiento. El dolor es una expresión natural propia del duelo y surge, como vimos, ante la pérdida de algo que teníamos. El dolor, por su misma naturaleza, tiende a desvanecerse y desaparecer. Sin embargo puede enquistarse, extenderse o perpetuarse, transformándose en sufrimiento. El sufrimiento, entonces, es una creación irracional del ser humano a partir de un autodiálogo tortuoso. Cuando la persona se dice a sí misma cosas como “todo esto es mi culpa”, “nunca voy a salir”, “siempre todo lo malo me pasa a mí”, “jamás voy a superarlo”, “si yo hubiera…”, etc., queda estancada. De este modo permanece el foco de atención en una fantasía o en un imposible, renovándose la tristeza una y otra vez en ese rumiar mental retorcido.

Por otro lado existen también, para enredar un poco más las cosas, las depresiones endógenas. Éstas son causadas por desequilibrios neuroquímicos, y responden favorablemente a la medicación psiquiátrica. Por ello siempre es recomendable, en casos de tristeza profunda y prolongada, la consulta con un profesional de la salud.




Las depresiones en general, independientemente de su causa y clasificación, también tienen sus manifestaciones adversas en el físico, influyendo más en dificultar la recuperación de una enfermedad que en la causa de la misma.


La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos
La depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.